Yo de mayor quería ser programador. Ya de pequeño me encantaban los retos intelectuales, los juegos de lógica, las construcciones… Decidí estudiar ingeniería informática (que es muy facilita) y a currar. Primero entré de becario en una gran empresa y por cuatro míseros duros, y si hubiera hecho falta pagaba yo, me encargué de todo, del análisis y diseño de esa aplicación clave para el negocio, de hablar con los clientes, de obtener los requisitos. Vaya que cuando menos me lo esperé era la mano derecha del analista orgánico y tomaba las decisiones por él, aunque claro está, las medallas para él, ¡Faltaría!. Pasados unos años, y después de trabajar diez horas diarias, actualmente me planteo tres opciones:
a) Ir a una consultora “pija” . Me dan un portátil, un par de proyectos, unos cuantos programadores, una nómina pequeñita (con promesas de revisión) y yo a cambio les doy mi tiempo y mi juventud. Si aguanto unos cinco años, sin ver el sol cada día, al final tendré un sueldo mas o menos elevado y el horizonte de seguir sin ver el sol toda la vida. Tanto sol puedo ser malo.
b) Ir a una consultora “normal” en plan body-shoping. Te pagan poco, tienes que ir al cliente y estar ahí por los días de los días. Normalmente cumples el horario y puedes ver el sol alguna horita cada día. Digamos que estás en una ETT de “lujo”. Los clientes pagan auténticas barbaridades por ti y tu cobras diez veces menos. Pero es normal ya que la empresa me apoya con su gran infraestructura (ese pedazo de despacho en un pisito) y si me quedo sin cliente, rápidamente me buscan otro, en base a mi currículum. Impresionante.
c) Ir a una empresa “final” que no sea de informática. Sueldo que está bien, tranquilidad, sin embargo con proyectos un poco aburridos. Aquí, es mas difícil de promocionar, ya que los directivos son de toda la vida y claro saben mucho y se lo merecen.
La decisión es dura y difícil, mi ilusión me niebla la razón para poder elegir. Es un futuro tan bueno que estoy absolutamente alucinado. Bueno estos días pensaré y ya veremos.

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