Nunca me han gustado los líderes, ni tampoco la palabra Gurú. En el ámbito de la informática es habitual hablar de Gurús. Por ejemplo, Richard Stallman Gurú del movimiento GNU o James Gosling Gurú de Java. Un Gurú, por serlo, tiene licencia para afirmar cualquier cosa y automáticamente se convierte en verdad absoluta. Sus conocimientos no pueden pasar por el filtro de la comprobación empírica. Lo han dicho ellos y punto. No me imagino un Gurú de la medicina que afirme X y que apenas lo demuestre y que toda la comunidad acepte X. No dudo que hay personas con grandes conocimientos técnicos en cualquier materia y que sus opiniones son importantes, pero no por ello debemos aceptar cualquier cosa y menos todavía idolatrarlos visceralmente. En otro nivel, nos encontramos al típico personaje normalmente llamado consultor que se presenta como un Gurú de X que cobra un pastón y no hace absolutamente nada. Simplemente se autodenomina sutilmente Gurú y mediante una verborrea demagógica digna de estudio engaña a cualquier jefe o cliente. Muchos de estos gurús habituales son una variante genética de los clones.
Es curioso como una actividad como la informática que debería acercarse más al mundo científico se inclina por el dominio del lenguaje hueco y oscuro. Para ser un buen Gurú tecnológico has de dominar el lenguaje, no la técnica.

Por eso, cuando os encontréis con un Gurú preguntarle con naturalidad, por ejemplo si dice:

El servidor de aplicaciones X tiene un rendimiento superior a Y porque gestiona mejor la caché de objetos.

Dicho esto hay que preguntarle exactamente que es una caché de objetos y como se gestiona y que diferencias hay entre X e Y y en que estudios se afirma esto y como han sido las pruebas y quien las firmas…

¡Eh! ¡Dónde se ha metido!

Conozco personas con elevados conocimientos que son absolutamente accesibles y cuya sencillez es inversamente proporcional a su sabiduría. En cambio cuanta más vanidad suele haber menos conocimientos ya que la inseguridad de saberse ignorante aflora el peor de los defectos: la vanidad.

No os fiéis de los Gurús, fiaros de aquellos que os han enseñado algo concreto y que reconocéis valioso.