Estaba en el pasillo, en el intermedio del concierto del Réquiem de Mozart, cuando oí claramente mi nombre. Me giré y ahí estaba, Toni, el compañero de la facultad, perdón, el amigo con el que compartí cientos de ideas, emociones y todo aquello que uno está dispuesto a dar a sus amigos. En la época que lo conocí, diría que era el amigo más cercano y en el que mas confiaba. Ahora en el pasillo del Palau de la Música me pareció el mismo pero con esa distancia que nace del tiempo y que quedaba reflejada en su mirada. No le abracé, pero tal vez lo hubiera hecho. Ciertamente me alegré enormemente de verlo. Hablamos del trabajo y de los años que habían pasado. Las palabras crecían atadas por la falta de confianza que da la convivencia y la amistad. Claramente nos habíamos perdido. Sin embargo, me alegré de verle y le hubiera agradecido todos esos momentos vividos. Al fin y al cabo fue vida vivida y si algún día el tiempo no separó, echémosle la culpa a él. Por eso, desconfió de aquellos que muestran una excesiva frialdad cuando se encuentran con los que estuvieron en su vida y que por razones circunstanciales; acabar la facultad, casarse, tener hijos, cambiar de trabajo, o lo que sea, pierden el contacto. Por eso, recuerdo a muchos amigos que estarán por ahí y les quiero agradecer esos momentos vividos, ni mejores ni peores, pero muy importantes para todos, pues fueron ellos y no otros los que estábamos. Esas vivencias son válidas por si mismo, y en ese valor reside el agradecimiento. Gracias. Y para los de ahora, para los que están el límite de la distancia, a ver esa cena que está pendiente, que se enfría y el tiempo es poderoso.

Marta, Sebas, Guille Y Los Demás
Marta me llamó a las seis hora española
sólo para hablar, sólo se sentía sola
porque Sebas se marchó
de nuevo a Buenos Aires
el dinero se acabó
ya no hay sitio para nadie
Dónde empieza y dónde acabará
el destino que nos une
y que nos separará
Yo estoy sola en el hotel
estoy viendo amanecer
Santiago de Chile
se despierta ante montañas
Aguirre toca la guitarra en la 304
un gato rebelde
que anda medio enamorao
de la señorita Rock'n'roll
aunque no lo ha confesado
eso lo sé yo
Son mis amigos
en la calle pasábamos las horas
son mis amigos
por encima de todas las cosas
Carlos me contó
que a su hermana Isabel
la echaron del trabajo
sin saber por qué
no le dieron ni las gracias
porque estaba sin contrato
aquella misma tarde fuimos a celebrarlo
ya no tendrás que soportar
al imbécil de tu jefe
ni un minuto más
Son mis amigos
en la calle pasábamos las horas
son mis amigos
por encima de todas las cosas
son mis amigos
Lidia fue a vivir a Barcelona
y hoy ha venido a mi memoria
Claudia tuvo un hijo
y de Guille y los demás
ya no se nada
Son mis amigos
en la calle pasábamos las horas
son mis amigos
por encima de todas las cosas
Amaral
Es curioso cómo aquellos amigos con los que vivimos cierta época después ya no vuelven, o sencillamente quedan en el recuerdo. Cuando te los encuentras, más allá de cuatro preguntas obvias, tópicas y obligadas, nos cuesta de verdad demostrar lo mucho que nos alegramos de verlos y hasta confesarles que les teníamos afecto. Y en esto, quizás los hombres padecemos de cierta distancia machista inducida, que nos impide rememorar con ilusión un encuentro de esas características. En cualquier caso, más allá de la efusividad del momento y del carácter de las personas, es curioso comprobar cómo en realidad cuando la química que tú eres 15 años después se encuentra con la química que es tu amigo también al cabo de 15 años, parece que se disparen las diferencias e intentamos de todas todas frotarnos los ojos para adecuar la realidad ante los ojos de la idea recordada en nuestra memoria (canas que antes no había; arrugas, calvicie avanzada, ... tiempo). Deberíamos, yo creo, simplificar, alegrarnos sencillamente por haber encontrado a un amigo, brindarle de nuevo nuestra amistad perdida (o aletargada) porque seguro que en nuestro mundo individualista de hoy día, seguro, seguro, que no andamos sobrados de amistad.
Alguien dijo que quien tiene un amigo tiene un tesoro. No por obvio o conocido deja de ser cierto.
Gracias amigo, por hacer de vez en cuando de actualizador de conciencias.
Un abrazo para ti y tu familia.