
Agua de lluvia en verano, caricias de sol en primavera, fuego en invierno y colores de otoño. Caminando por las calles de tu ciudad y observando. Una sonrisa y una historia, tal vez un libro, una serie o una película. Una silla, o tal vez mejor una cama para dormir. Sueños absurdos y un despertar. Hoy juega tu equipo, mañana barbacoa, el otro empiezas un nuevo reto. Hoy iré a buscarla y tomaremos un café y le diré al niño que se calle. Más tarde una cena y si se tercia un vino tinto y en la calor, la playa, una música lejana, o cercana en un concierto, el correo de tu amigo y tu respuesta, una palabra y un abrazo. Deja de hablar y escúchame o escúchate, túmbate en la hierba y olvídate. Un recuerdo, un aperitivo al fresco, unos berberechos y unas gambas y el reconocimiento de tus pinchos a la plancha. Y como no, en ese árbol, el sabor de las cerezas.

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