Unos zapatos tirados en el parquet de la habitación del hotel indican, sin duda alguna, que existen unos pies. Efectivamente, a escasos centímetros, unos pies abrigaditos con calcetines azules indican también, pues unos pies debajo de la mesa de la habitación del hotel. Ciertamente en la mesa un portátil que indica que pueden haber unas manos que aporreen las teclas. Me atrevería afirmar que esos pies y esas manos tienen algo en común. Seguramente se conozcan. Cerca de la mesa, un móvil que indica una boca que habla, y debajo de la mesa una neverita con muchas botellitas que apuntan a una posible boca que bebe y come. Juraría que es la misma boca. Y como no, una cama, posiblemente para una espalda. También un lavabo con peine para una cabeza, y jabones para los brazos y las piernas y un espejo para la cara muy completita; ojos, nariz, pestañas y algún granito.
Intuyo que por aquí estoy yo, pero no me reconozco, debo ser algo de lo dicho, lo escrito y lo pensado pero ¿Alguien me puede decir que coño hago en esta mierda de hotel?

Escribe un comentario