La mano invisible
No hemos necesitado ninguna reflexión revolucionaria para darnos cuenta de que el sistema capitalista de mercado no funciona. Es un sistema fallido, en absoluto perfecto y si nos situamos con cierta perspectiva histórica podemos afirmar que nuestro futuro es incierto. El sistema nos puede abocar al abismo de la pobreza económica mundial. La principal causa de las crisis económicas, en general, es la separación efectiva entre economía ficticia y economía productiva. La economía ficticia se basa en la especulación cuyo instrumento principal es la bolsa y la economía real es la productiva, la de los productos reales y tangibles. Esta separación se agrava cuando la primera alcanza un grado de especulación tan alto (burbujas financieras e inmobiliarias) que no tiene nada que ver con la economía real. Por ejemplo, cuando una empresa alcanza un valor desorbitado en bolsa que no corresponde con la realidad, o cuando los bancos prestan dinero a personas para comprar pisos cuyo precio es irreal. La caída de la economía financiera causa la inevitable caída de la economía real y provoca que muchas empresas presenten expedientes de regulación de empleo y a mayor paro, menor consumo privado y a menor consumo, menor producción y así entramos en una espiral difícil de salir. En este sentido algunos economistas piden un aumento del consumo a las personas con trabajos muy estables. Paradójicamente para salir de la crisis hay que consumir, pero en épocas de crisis es harto difícil. Pero no solo hay que consumir en épocas de crisis, sino que obviamente el mercado pide consumir siempre y cuanto más mejor. Y este es el segundo gran error del sistema capitalista, el crecimiento de la demanda del consumo provoca inevitablemente el agotamiento de los recursos naturales. Y además reduce al ser humano a un ser consumista. Obviamente dentro del sistema capitalista nunca podremos controlar la separación entre economías, ni los recursos son ilimitados y encima muchas personas empiezan a estar hartas de ser consumidoras. Esta clarísimo que el sistema está agotado y hemos de actuar, primero reflexionando acerca de nuestro papel en la sociedad y luego actuando con valentía y coraje para cambiar nuestra relación respecto al mismo. Ejemplos son las búsquedas de nuevas formas de consumo o nuevas formas de trabajo. En cualquier caso, todos somos responsables de lo que está pasando y sino que se lo pregunten ya no a los que estas navidades no vivirán dignamente, respecto a los esquemas de nuestra sociedad occidental, pues han perdido el trabajo, sino a los que mueren de hambre y esto no es demagogia, es mierda que escondemos debajo de la alfombra del sistema, nuestra alfombra.


Don gato dijo
Una posible ¿única? alternativa
http://es.wikipedia.org/wiki/Decrecimiento
28 Noviembre 2008 | 12:00 PM