Cada año la misma historia,ver post, hay que comprar y consumir en grandes cantidades. No podemos dejar que pare la rueda. Si no consumes no existes, no eres absolutamente nadie. Si no lo haces te van a llamar agarrado, un tipo raro, un outsider. Pues nada, hombre, comprad todo tipo de objetos insustanciales, inútiles, frivolidades, tonterías, no sé, un colgante, una colonia, lo que sea. Da igual, mientras experimentéis la falsa ilusión de ser generoso, de ser bueno regalando cosas, pues adelante, pero pensad bien lo que hacéis. Como cada año, propongo no comprar nada y esta vez os invito a regalaros a vosotros mismos. Podéis hacerlo a lo bestia, os ponéis un lazo (hecho en casa con cualquier papel) en la cabeza y os regaláis a vuestra amante y venga a pasar una noche larga y ociosa O bien, regaláis horas a vuestros hijos, tres días completos para ellos, para juegos, para correr y saltar sin parar de reír. O bien, os regaláis a vosotros mismos, hoy solo para mí. A los amigos, una parte, una sonrisa, una mirada. O mejor, os regaláis el orgullo de no comprar nada estas navidades. O también os podéis regalar tiempo para pensar como cambiar la rueda del consumo, os lo agradecerán en el futuro.

Ya sé, que si baja el consumo, baja la producción y patatín y patatán, pero precisamente ése discurso nos va a destrozar el mundo y nuestra dignidad pues nacemos solo para consumir. Somos buenos ciudadanos si consumimos, en caso contrario no somos nadie. En definitiva, nacemos para consumir y si consumo, existo.