Cada año la misma historia,ver post, hay que comprar y consumir en grandes cantidades. No podemos dejar que pare la rueda. Si no consumes no existes, no eres absolutamente nadie. Si no lo haces te van a llamar agarrado, un tipo raro, un outsider. Pues nada, hombre, comprad todo tipo de objetos insustanciales, inútiles, frivolidades, tonterías, no sé, un colgante, una colonia, lo que sea. Da igual, mientras experimentéis la falsa ilusión de ser generoso, de ser bueno regalando cosas, pues adelante, pero pensad bien lo que hacéis. Como cada año, propongo no comprar nada y esta vez os invito a regalaros a vosotros mismos. Podéis hacerlo a lo bestia, os ponéis un lazo (hecho en casa con cualquier papel) en la cabeza y os regaláis a vuestra amante y venga a pasar una noche larga y ociosa O bien, regaláis horas a vuestros hijos, tres días completos para ellos, para juegos, para correr y saltar sin parar de reír. O bien, os regaláis a vosotros mismos, hoy solo para mí. A los amigos, una parte, una sonrisa, una mirada. O mejor, os regaláis el orgullo de no comprar nada estas navidades. O también os podéis regalar tiempo para pensar como cambiar la rueda del consumo, os lo agradecerán en el futuro.
Ya sé, que si baja el consumo, baja la producción y patatín y patatán, pero precisamente ése discurso nos va a destrozar el mundo y nuestra dignidad pues nacemos solo para consumir. Somos buenos ciudadanos si consumimos, en caso contrario no somos nadie. En definitiva, nacemos para consumir y si consumo, existo.

Es el gesto hipócrita de comprar la felicidad de cuatro días del año para compensar la tristeza de los restantes tres cientos sesenta y uno. Felicita a tus empleados con una simpática postal y podrás abusar de ellos hasta el año que viene, compra muchos y grandes trastos a tus hijos y olvídate de jugar con ellos, mete 25 céntimos en alguna hucha solidaria y podrás seguir comprando productos manufacturados en zonas subdesarrolladas. Hay que comprar, comprar, comprar y comprar. Hay que mover la maquinaria económica de este mundo.
(Por cierto, quedaremos para dejarnos los nuevos juegos de la guí eh?)
Cierto, hasta a la concienica se le compra con dinero. Manel, casi todo tiene un precio. Es muy complicado y dificil salir de esta rueda, sin embargo me conformo primero con reflexionar y luego actuar aunque sea reduciendo un poco el consumo y dandóle un valor a las cosas.
Hombre, yo lo que son nuevos juegos no tengo muchos, pero bueno, algo haresmos.
Hola Rafa,
Gracias por tus palabras de apoyo y ánimo. Bueno, estos días creo que todo es cuestión de actitud. Hemos reinventado la Navidad, y con ello, intentamos que estos días no sean más o menos dolorosos que el resto del año.
En todo caso, todas las muestras de afecto y cariño son bienvenidas y ayudan , por supuesto que ayudan. Ha sido un placer recibir también las tuyas. Mil gracias.
Natxo
Por cierto, en relación a este post. Me parece que trata este tema de manera brillante. Es breve y rotundo, y me parece desprovisto de cualquier atisbo de demagogia, por otra parte, ciertamente habitual cuando se debate sobre consumo.
Si alguien tiene 21 minutos para "gastar" de nuestro preciado tiempo de consumidores, propongo relajarse y sin prisas, mirar y atender detenidamente este video:
http://video.google.es/videoplay?docid=-5645724531418649230&hl=es...
Me pareció muy interesante. Algo tendencioso, porque una vez más se tiende a echar la culpa a un tercero, cuando yo creo que los culpables somos todos y cada uno de nosotros, que en mayor o menor medida, nos enganchamos a eso. Pero el video contiene ideas y valores que me parecen muy interesantes. En el minuto 12 aparece un pensamiento económico tan inquietante y perverso, que de ser cierto me parece fascinante como podemos llegar a ser tan estúpidos.
Hola Natxo
Ya conocía el video y también me pareció interesante. El pensamiento económico al que te refieres es de Victor Lebow, un analista económico de los años 40 y dice:
"Nuestra economía, enormemente productivo exige que el consumo se convierta en nuestra forma de vida, que convirtamos en ritos la compra y la utilización de bienes, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, nuestra satisfacción del ego, en el consumo. Necesitamos que los objetos se consuman, se quemen y se sustituyan todavía más rápido"
Es una descripción exacta de lo que está pasando actualmente, pero lo más inquietante es que estuviera planificado y diseñado para que así fuera. Es obvio que el pilar principal de nuestra economía es el consumo y las personas somos los principales agentes de consumo, en consecuencia nuestro papel se limita a consumir y eso me parece denigrante.
Por otro lado, siempre he pensado que la culpa es de todos. Aunque hacer cosas diferentes a los demás respecto al consumo es muy complicado. Si estas navidades no regalamos nada a nadie, podemos quedar como unos agarrados y desagradecidos. Y como cada año, he contribuido a esa cadena a la que se refiere el video. Sin embargo, con el tiempo empiezo a valorar otros tipos de regalos no materiales sino emotivos y que se pueden valorar y percibir y que pueden hallarse por ejemplo en un simple comentario a un post.